¿Qué ver en los últimos 100 kilómetros del Camino Francés?

Quienes optan por realizar los últimos 100 kilómetros en el Camino Francés fijan su punto de partida en la localidad de Sarria. A partir de aquí es donde mejor se percibe el ambiente de camino ya que son muchos los peregrinos que se dirigen a Santiago de Compostela desde este lugar.  Este tramo de Camino de Santiago nos regala bellos paisajes, obras de arte de notable factura y una rica  gastronómia.

1ª Sarria – Portomarín. 22 Km

La salida desde Sarria nos ofrece dos puntos de cierta relevancia. El primero de ellos es el Mirador de Cárcere. Situado junto a la antigua Cárcel este punto nos ofrece una buena vista de Sarria. Suele pasar que al encontrarse muy cerca de la salida pasamos de largo ávidos de caminar, pero merece la pena detenerse unos instantes a contemplar estas vistas.

El segundo punto sería a destacar, justo a la salida de Sarria es el Monasterio de la Magdalena. Se trata de una fundación del siglo XII que une elementos románicos y góticos. Merece la pena acercarse a sellar y con suerte poder colarnos en su claustro o su iglesia. En caso contrario podemos disfrutar de su fachada plateresca de estilo manuelino con notable influencia portuguesa.

Ya en el Camino hay que destacar la Iglesia de Santiago de Barbadelo, templo datado en el siglo X. De planta rectangular y construido en sillería granítica. Cuenta con una portada de medio punto con dos arquivoltas sobre columnas con capiteles decorados con figuras humanas y de animales. La portada lateral izquierda está decorada con conchas de “vieira”. En su interior hay un retablo barroco.

Los amantes del buen comer tienen una cita en Sarria con el museo etnográfico del pan. Un espacio modesto que recoge fotografías y utensilios utilizados antiguamente para la elaboración de este producto cotidiano.

 

2ª Portomarín – Palas de Rei 24. Km.

Portomarín es un pueblo rescatado de las aguas. Parece mentira viendo el aspecto de su iglesia y de la Plaza del Conde de Fenosa, pero lo cierto es que hasta mediados del siglo XX Portomarín se levantaba a la orilla del Miño donde hoy se encuentra el Embalse de Belesar. Al proyectarse la presa se trasladaron a su ubicación actual los edificios más significativos para lo cual se desmontaron piedra a piedra, se numeraron sus elementos y se volvieron a colocar de manera ordenada.

En Portomarín destaca la imponente la imponente Iglesia Fortaleza de San Nicolás construida en el siglo XIII y que perteneció a la Orden de San Juan de Jerusalén. Consta de una nave con cinco tramos cubiertos de bóveda de crucería y de cañón apuntado. Las torres presentan remate almenado.

De Camino a Palas de Rei podremos desviarnos para disfrutar de una de las joyas arquitectónicas del Camino Francés, el complejo monacal de Vilar de Donas. Iglesia románica del primer cuarto del s. XIII, declarada Monumento histórico-artístico, que formó parte del antiguo monasterio allí ubicado, perteneciente a la Orden de Santiago.

Desde el punto de vista gastronómico podemos destacar la fiesta de Aguardiente de Portomarín, una cita que habla de la profunda raiganbre de esta bebida que aún hoy se destila de manera artesanal en muchas casas. Tras la Iglesia de San Nicolás en un parque cercano encontraremos un alambique que nos permitirá hacernos una idea de cómo es el proceso de destilación de esta bebida.

Además en Portomarín se encuentra el centro de producción de Tartas Ancano, uno de los fabricantes más afamados de las tradicionales tartas de Santiago.

Iglesia de Portomarín
Iglesia de San Nicolás, Portomarín. En el Camino Francés.

 

3ª Palas de Rei – Arzúa 28 Km

En Palas de Rei podemos destacar dos monumentos con características bien diferentes. Por un lado la Iglesia Parroquial de San Tirso, Iglesia Románica del último tercio del s. XII, con reformas posteriores.

El otro elemento es el Castillo del Pambre. Uno de los mejores exponentes de la arquitectura defensiva gallega y posiblemente el castillo mejor conservado de toda Galicia. Fue construido por Gonzalo Ozores de Ulloa en torno a 1375. De planta cuadrada, y cercado por una muralla de planta irregular que se adapta al terreno. Los muros son de mampostería y sillería de granito. El edificio central lo forman la torre, de planta cuadrada, flanqueada por otras cuatro de menor tamaño, también cuadradas, y que se localizan en cada uno de los ángulos de la mayor y comunicadas entre sí por una muralla. Se accede al patio interior por un portalón adintelado practicado en la muralla. En el interior se conserva un hórreo de cuatro aires colocado en parte sobra la muralla exterior. Es de planta rectangular, con la estructura de granito y la balaustrada de madera.

Castelo de Pambre también es el nombre de una quesería de la zona cuyos quesos podemos disfrutar en algunos de los establecimientos de la localidad. Además Palas de Rei es un buen lugar para disfrutar de platos típicos como el Raxo, la Zorza, o los pimientos de Padrón.

Ya de Camino a Arzúa encontraremos diversos puntos que son parada obligatoria. El primero de ellos es Santa María de Leboreiro, una pequeña aldea que esconde un templo considerado una de las joyas del Camino Francés. Se trata de una iglesia gótica, aunque persisten en ella concepciones características del románico. Tiene una nave rectangular y ábside circular, destaca por su portada principal, con arco y archivoltas ojivales. En el interior se halla una imagen de la Virgen del siglo XIV. También se conserva un panel de pintura mural realizada en el segundo tercio del siglo XVI, con las representaciones de la Flagelación de Jesús, la Visitación de Santa Isabel a la Virgen y el Martirio de San Sebastián.

Más adelante nos encontraremos con Furelos, una pequeña aldea en la que destaca su puente medieval y la coqueta iglesia parroquial de la que podemos destacar la imagen del Cristo crucificado que tiende la mano a los peregrinos. Y apenas un kilómetro más adelante encontraremos Melide, capital del pulpo.

En Melide son muchas las pulperías en las que de manera continua y desde muy temprano se puede consumir este plato tan tradicional. A Garnacha o Ezequiel son algunas de las más famosas, no dudéis en probarlo y en pedirle al pulpeiro que saque de la olla una de las piezas para inmortalizar la visita con una foto.

Pero al margen del pulpo Melide guarda un atractivo secreto. Si os fijáis en la fachada de la Iglesia de San Pedro de Melide podréis comprobar como su arcada principal sirvió para inspirar el diseño de los billetes de 10 euros.

 

Peregrinos Camino de Santiago
Aldea de Leboreiro

 

4ª Arzúa – O Pedrouzo. 20 Km.

No sabemos si Arzúa tienen nombre de queso o el queso tiene nombre de pueblo. Esta localidad es la sede del consejo regulador de la Denominación de Origen Protegida Arzúa – Ulloa. En sus bares y tiendas podremos descubrir este queso tierno y con un punto de acidez notable. Además Arzúa cuenta con una importante oferta de restauración capitaneada por Casa Chelo y Casa Teodora, dos restaurantes que ofrecen comida casera y sabores tradicionales gallegos.

 

5ª Pedrouzo – Santiago. 19 Km.

O Pedrouzo es la última parada antes de llegar ya a Santiago de Compostela. En esta localidad destacamos Iglesia de Santa Eulalia, en la que llama la atención la gran concha que preside el altar mayor.

Hay que tener en cuenta que ya nos encontramos muy cerca de Santiago y eso se percibe en el aire eminentemente urbano de sus construcciones.

En O Pedrouzo la oferta gastronómica es muy variada, encontraremos numerosos sitios en los que disfrutar del típico menú del peregrino, pero para los amantes de la carne el Bar Pedrouzo es una cita obligada. Allí podréis disfrutar (sólo por la noche) de la especialidad de la casa, Croca de Ternera a la piedra. Eso sí, reservad con antelación ya que las raciones vuelan y solo dan un servicio al día.

Pasado Pedrouzo el siguiente punto de interés es el mítico Monte do Gozo donde los peregrinos saltaban de alegría al contemplar por primera vez las torres de la Catedral de Santiago. En la actualidad tras pasar por el monumento del Xacobeo del 93 tendremos que desviarnos del Camino para disfrutar de las vistas de la catedral y el monumento a los peregrinos. Merece la pena.

Monumento Monte do Gozo
Monumento del Monte do Gozo

 

Qué hacer en Santiago de Compostela.

Hablar de Santiago es hablar de su catedral. No en vano la ciudad surge en torno al templo y al sepulcro del Apóstol. Ya en la plaza del Obradoiro podemos disfrutar de la imponente fachada barroca de este templo, elemento que contrasta con la sobriedad gótica del Hospital para peregrinos mandado construir por los Reyes Católicos y hoy convertido en Parador Nacional. Así mismo, desde la escalinata de la catedral podemos admirar los aires clásicos del Palacio de Raxoi, sede de la Xunta de Galicia.

Después podemos perdernos por las callejuelas del centro histórico y dejarnos llevar por el ambiente mientras descubrimos imponentes casas señoriales, monasterios y conventos. No en vano, durante años Santiago fue tras Roma uno de los centros más importantes de la cristiandad y todas las órdenes religiosas querían tener la sede más suntuosa en esta ciudad santa.

Desde el punto de vista gastronómico la oferta de Santiago es literalmente inabarcable (salvo que nos quedemos una semana). Los amantes del marisco y la carne encontrarán en la Rúa de Francos y sus alrededores numerosos argumentos para disfrutar de un opiparo banquete. Si por el contrario buscas algo más asequible Casa Manolo ofrece un completísimo menú del peregrino por sólo 10 euros, razón por la que almorzar en este restaurante se ha convertido ya en una tradición del Camino recomendada en todas las guías.

Si lo que buscas es cocina de vanguardia la referencia es Casa Marcelo, restaurante reconocido con una Estrella Michelín que a buen seguro hará las delicias de los paladares más exigentes.

Y si todo esto parece poco déjate sorprender por los restaurantes de la zona del Barrio de San Pedro, fuera ya del circuito turístico con una cuidad.

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